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foto x Germán Ballesteros 2005

Frau Diamanda 15 Años de Lucha Subalterna

Cómo Perforar la Vida con Pestañas Postizas

Why does the world spin? Why do seasons change? Why do drags drag? It's natural

Joey Arias 

Publicado: 2014-05-16

Pestaña de alma

Existe un desbalance de masa corporal - ya no hablemos de masculino ni femenino solo de masa/cuerpo agenéricos -cuya lógica gravitacional es deber desafiar mediante procesos sinfín, muchas veces dañinos, insanos, tortuosos, frustrantes, pero a la vez,  perversamente placenteros. El deleite visual recóndito del practicante narcisista por fin coge sentido al reestructurar una condición natural preexistente configurando un nuevo empaque sinuoso y artificial proveniente de una incesante búsqueda estético-somática por voluntad e iniciativa - o insanía? - propias, un des-andar en tacos la vida normalizada que se nos ha impuesto horizontalmente. ¿Qué sería sino del ser humano sin apetito de réplica o resistencia? Pues nada, solo convertirse en un ente fláccido, moldeable y despreciable. 

Frau Diamanda eligió ser un constructo prostético por pura terquedad obcecada - heredada genéticamente de mi Madre y estético-políticamente de mis hermanas de panty Giuseppe Campuzano y Eduardo Bermejo. Decidió otorgarse un cuerpo y un nombre, devenir ficción viviente para cohabitar el mundo real esparciendo estelas fulgurantes con ingenio y crudeza y, no digamos, con ciertos toques chic-et-shock relacionados directamente con su tendencia a la aprehensión/tergiversación de estilos vorazmente asimilados como un gran aspirador semiótico que acumula, condensa y resignifica elementos de subalternidad vía una constante escenificación. 

En sus miles de transiciones citadinas, una troupe transgénero fue cuajando vivencias y emociones llamadas a una lucha hedonista sin cuartel allá por los años noventa; el feedback se estableció como norma mariKa-inquisidora  con desenfado y desdén gracias a plataformas que la contra cultura o el underground limeño nos brindaba; habitábamos un limbo subcultural new wave que nos guarnecía inexpugnable mientras allá afuera la ciudad estallaba en bombazos, toque de queda y apagones. Y sin embargo, las gárgolas encueradas agazapadas contra el espejo ensayaban nuevos trazos, colores, formas y muecas que las desfiguraban cada vez más hasta calzar correctamente la ansiada "pestaña de alma" ...

Trans-identidad en fuga

La troupe transgénero -Eduardo/Giuseppe/Héctor - descubre una y otra vez su potencialidad subversiva irremediable inmersas en un juego cíclico de trasvestimientos exacerbado y compulsivo. Lo que pudo haberse iniciado a partir de un hedonismo simplista retoma un nuevo sendero estratégico: el cuerpo sometido a procesos de mutación contra disciplinarios trasciende espacios mundano-cotidianos, se desplaza hacia territorios ignotos y restringidos adquiriendo nuevos significados y desarrollando tecnologías de re apropiación necesarias para no enloquecer o morir en el intento. 

La primera de una serie de luchas subalternas consecutivas se ha establecido: la autoafirmación de una identidad nómade, el giro o torcimiento constante del cuerpo en su esencia no solo física o emocional, sino también trascendental. Los cuerpos subalternos empiezan a interiorizar un cuestionamiento personal y colectivo transformando el ennui existencial en puro artificio corrosivo que bien puede ofender, desafiar o sexualizar la mirada de los demás. Este nuevo placer-saber configura el cuerpo más allá de las oposiciones hombre-mujer, masculino-femenino, heterosexual-homosexual, o incluso, más allá del prototipo de raza y clase como estándares sociales. Tales seres abyectos, mutantes prostéticos o agentes subversivos desarrollan una nueva arquitectura corporal pues saben, conocen y desean partiendo de una voluntad irracional de vivir en libertad dentro del caos mundano volviendo difusos los límites de lo público y lo privado y estableciendo un nuevo diálogo entre el cuerpo y la ciudad. 

Devenir travesti significa el retorno o el volver a ser en la posibilidad constante de la diferencia; en mi caso muy particular, me refiero a mis fases de travestismo infantil y artístico: otro Héctor sin dejar de ser Héctor. Frau Diamanda necesita de la forma, otra o nuevas formas de Héctor para poder reclamar como suyos espacios cotidianos de interacción donde territorializar y desterritorializarse y ya no solo en el mundo real y el campo del arte, sino además en el mundo virtual, los medios de comunicación y hasta en el mercado neo liberal. Su funcionalidad es camaleónicamente dependiente del territorio que transita como creación artística. Es un constructo social que es de-construible, una identidad-simulacro, una etiqueta que no tiene referente global alguno y, a la vez, los tiene todos. Como cuerpo travesti potencia productivamente la diferencia al poder por fin demarcar una historicidad y lógica propias desde la misma mirada mariKa instaurando así una práctica de micro resistencia que reivindica la validez de lo impropio y abyecto donde nuevos conceptos y tecnologías se desarrollan para pulverizar y re codificar sistemas de verificación del cuerpo y sexo. 

Iconización del "otro" abyecto

Toda representación es producto de una autoafirmación voluntaria y desafiante que puede convertirse en cuerpo-objeto deseable, consumible, expuesto, mediatizado, iconizado y remunerado a pesar de su corrosiva transformación centrada en la diferencia. Me gusta pensar en Frau Diamanda como Tazzy la Demonia de Tazmania, dibujo animado que gira enloquecida y hambrienta sobre ella misma y en ese devenir histérico destruye para volver a construir. El proceso creativo que parte de un narcicismo extremo toma rumbos y significados contrapuestos que pueden remitir a una cultura visual ya sea global, autoreferencial o geopolítica subvirtiendo la tendencia a pensar que el drag es solo un agente que forma parte del decorado, adorna una fiesta, personifica o imita lo femenino y está relegado solo a espacios de divertimento homosexual. Mi drag es político. Parte de un cuerpo travesti que explota a través de procesos múltiples donde se hibrida lo teatral, el cuestionamiento de género, la falla sistémica de la heterosexualidad normativa y el accionismo callejero. 

En estos largos años de infame acción-reacción me he topado con periodistas, pensadores y artistas visuales que han apostado ciegamente por un trabajo sexo-experimental inmerso en un país donde predomina el machismo, la hipocresía, racismo, clasismo, homofobia y arribismos de toda índole y, sin embargo, supieron aprehender una propuesta transgénero transversal. Es curioso notar cómo justamente la creación de Frau Diamanda data de su primera incursión en los medios de comunicación y su posterior evolución y línea de acción obedecen a su propio carácter interventivo  de espacios, contextos y trasvases histórico-sociales. Ese devenir histérico entre la calle, la galería de arte, el museo, la contra cultura, el mass media, el mundo virtual y el mercado neo liberal hacen que el ser abyecto exija por fin mapear o cartografiar su propia genealogía mariKa. 

Las mil caras de Frau Diamanda están sobrecargadas de color, estilos e idealización femenina teniendo como pilar la hibridación transcultural desbordada de elementos indistintos, usos y procedencias que buscan cuestionar subjetividades e imperativos históricamente construidos de forma paródica, irónica y hasta mimética. La premisa de "infectar" espacios se cumple religiosa y concienzudamente. 

Multiplicidad del cuerpo-objeto

Haber podido desarrollar estrategias de intervención para lograr implementar un proyecto de Arte Transgénero no ha sido fácil de modo alguno; no obstante, las habilidades se fueron adquiriendo y especificando en cada fase evolutiva de construcción de la obra cuerpo-objeto. Las plataformas por subvertir resultan múltiples, diversas e infinitas provocando una cadena de des-identificaciones y negociaciones sucesivas. En tanto cuerpo-objeto o parafernalia explícita, se reestructura la relación entre el adentro y el afuera, entre lo pasivo y lo activo, lo plástico y animal, el órgano natural y la máquina amenazando constantemente la estabilidad de las oposiciones. Se plantea la puesta en escena de lo abyecto, la simulación y la falsedad del sexo como construcción social, fabricación histórica y régimen político. Al enunciar efectos paródicos y desnaturalizantes, el ejecutante drag  se reapropia de una tecnología del Yo combativa y ocasiona un desplazamiento de sentido en el sistema heteronormativo opresor. Así, para concluir, el binomio Héctor-Frau Diamanda asume el reto de cuestionar su rol como sujeto, artista y ciudadano. Su propio cuerpo resulta ser el escenario de una sucesión de luchas subalternas para descentrar y minar la representación falocéntrica de la sexualidad colectiva. Juega con una estética grotesca-mutante-monstruosa para devolvernos como boomerang nuestros propios paradigmas estéticos, morales y sociales que tememos desafiar.

Finalmente, quiero agradecer ad infinitum a todas y cada una de las colaboraciones establecidas en estos largos años con artistas visuales, músicos, directores, fotógrafos, diseñadores, estilistas, cineastas, escritores, poetas, gestores culturales, teóricos, hermanas de panty y mariKas activistas que se dieron tiempo de generar en conjunto proyectos arriesgados y que sin cuya cooperación no podría haber logrado propiciar un cambio de mentalidad y de mirada perforando la vida con pestañas postizas en una lucha que ya no defino más como solitaria. 

Héctor Acuña 


Escrito por

Héctor Acuña

Escritor/Traductor - Artista Visual Autodidacta - Drag Performer - Curador Independiente - Promotor Cultural - Dj - Visagista


Publicado en

Ser abyecto

Blog de Héctor Acuña