desde este momento, no más hermanitos

Dibujo por Nomi sasaki 2005

Letanías de un Cuerpo Ciber Hechizado

Publicado: 2014-07-22

Vamos a mapear el cuerpo en un eje espacio-tiempo renovado, en una intersección inusitada donde ya deviene cuerpo-objeto hallándose atravesado por un sinnúmero de aristas múltiples, sinuosas, rizomáticas, tangenciales, en fin, polivalentes. Un cuerpo, así repensado, podría asemejarse a un muñeco vudú perforado por alfileres con el consecuente matiz de embrujo o hechizo mágico, perverso y monstruoso. El gran hechizo capitalista del supuesto ejercicio de nuestra libertad. Y es que falazmente podríamos asumirnos sueltos en plaza, exentos de síntomas de dominio y sujeción llevando una vida y ritmo cotidianos en apariencia monótonos y estandarizados. Nada más falso. Lo que alguna vez se constituyo como ente biológico, natural y primario, ha sufrido una suerte de trasvase semiótico-somático convirtiéndose en mercancía rentable, usufructo, máquina reproductiva y simulacro al servicio de un régimen heterocapitalista omnipresente y psicoactivo que ejecuta su poder y establece su orden lógico como si de algo natural se tratase, como si siempre hubiera existido y fuese llamado a ser inequívoco. El desarrollo del avance industrial y el capital generó un sistema de verificación de verdad regido por lo tecno-científico y ya no más por lo teológico. El cuerpo-objeto tuvo que sufrir las consecuencias en provecho de intereses del estado-nación y hasta la misma iglesia se acopló muy bien al nuevo orden diseñado. Entonces ¿qué sucedió con los flujos y reflujos naturales propios del cuerpo como la sexualidad? Se estableció una diferenciación sexo-identitaria dialéctica donde la soberanía y predominancia del modelo heteronormativo se vuelve poderoso e inquisidor basándose en rasgos propios de la masculinidad como son la exacerbación de lo viril y la violencia - un régimen tanato-político donde no está mal visto tomar la decisión de dar muerte a los súbditos, o en nuestro caso más contemporáneo, a la propia familia sumisa y sujeta a la figura paterna. Por tanto, la feminidad, el cuerpo "débil?" de la mujer y las sexualidades no heteronormativas se consideran descartables, se marginan y desprecian por el bien del estado-nación "sano" y productivo y no deben tener acceso a los sistemas de poder. La imposición de una media científico-médica como lo es el género como tecnología de dominación y descarte acarrea un borrado sistemático de libertades del cuerpo en su concepción más natural convirtiéndolo en una recitación sometida a procesos sinfín de modelación y vigilancia. Venimos al mundo como un cuaderno en blanco o tabula rasa donde el control de la vida -biopolítica - inscribe y reinscribe una y otra vez toda una serie de proyecciones y representaciones en beneficio del control estatal y del mercado. 

El desarrollo vertiginoso del mercado, el mass media, la tecnología y el mundo virtual imponen nuevas reglas al juego, ahora más que nunca nuestro cuerpo-objeto fetiche martirizado se vuelve omnipresente y multi expuesto en tiempo real, comercializado, prostituido, consumido, canibalizado y descartado en pro de intereses ya no solo de producción y recepción de capital, sino de producción y consumo de energía; un nuevo vampirismo emerge todopoderoso, el nuevo orden de cuerpos es el establecimiento de técnicas y estrategias de reapropiación de un bien inmaterial que nos pertenece y que ha estado ahí desde siempre, desatendido y menospreciado. Eso lo supieron muy bien nuestros ancestros magos, brujos, hechiceros, chamanes, y en fin, aquellos seres que mediaban o traficaban con riqueza energética ligada al universo mismo. Esto es notorio, por ejemplo, en todo este vuelco mediático de la sub cultura zombie o de la imagen del vampiro como nuevo icono seductor-follador. La iconografía es basta desde la misma literatura hasta el cine de culto. Sin embargo, haciendo una comparación somera del macho dominante y su enorme apetito destructor advertimos que la clave de este canibalismo exacerbado proviene justamente de esa cualidad tan masculina de dominación, uso/abuso y descarte. Tomemos otro ejemplo, el caso de la industria pornográfica donde el cuerpo capitalizable es canibalizado ya no solamente en un afán masturbador-recreacional, sino además en un sentido aleccionador de roles de género; hasta algo tan marginal como la pornografía se convierte en arma con un potente lavado de cerebro que compele a copiar modelos de deseo heterosexual. 

El mundo virtual nos ofrece un panorama de dispersión y anonimato altamente rentables y deseables y se convierte en el nuevo mercado de gadgets cibernético-prostéticos sexualizables. En tiempos del post sida y del efecto invernadero, aún tenemos dos cosas imprescindibles propias del cuerpo por qué luchar: el placer por el placer en sí mismo y nuestra propia riqueza energética o aura venida a menos. En este sentido es importante resaltar la práctica de la performance artística como ritual donde se produce un intercambio de energía siendo el performer-chamán el medio de conducción catárquica, a través de su accionar se propaga un aura energética colectiva que, desde un punto de vista miope del arte, se piensa como función comunicativa. Sin embargo aquellos que la practicamos, sabemos que hay un desgaste corporal y psíquico enorme, y ya no digamos obviamente energético, que nos obliga a recargarnos de diversas maneras desde viajes de limpieza, yoga, búsqueda de naturaleza,  experiencias psicotrópicas hasta visitas al psiquiatra o medicación. Este mundo inmaterial virtual que ha copado casi prácticamente nuestra vida diaria también implica un alto gasto de energía y esfuerzo. En todo caso, lo ideal sería desde ya saber exactamente para qué usamos/abusamos de él y si nos genera beneficios de algún tipo como puente comunicativo o dispendio energético. 

Héctor Acuña Julio 2014


Escrito por

Héctor Acuña

Escritor/Traductor - Artista Visual Autodidacta - Drag Performer - Curador Independiente - Promotor Cultural - Dj - Visagista


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Ser abyecto

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